El verano es simplemente terrorífico para pescar en el río Henares!!! Entre el calor sufocante, los mosquitos y lo más temible, las garrapatas!! Pero la afición a este bendito deporte es más fuerte y como hacía tiempo que no cogía mi caña enchufable. He decidido arriesgar y probar suerte con la caña larga en un puesto nuevo. Para que seáis conscientes, estaba a la sombra y tenía 38 grados!! Sudaba solamente por respirar!! Después de montar todo lo que conlleva pescar con caña enchufable estaba listo para el primer lance sobre las 09:30 de la mañana. Con un buen engodo y mi añadido especial, estaba confiante, así que a cebar y a esperar la primera picada!
LA PRIMERA CAPTURA: Pero el tiempo fue pasando y aunque lo intentaba de todas maneras no conseguía una sola picada! El calor empezó a aumentar a cada hora que pasaba y aunque estaba a la sombra, se hacía insuportable. La caña cogía temperatura y el carbono ardía en mis manos. Pasaron 4 horas y nada cambiaba, mí cabeza no paraba de dar vueltas, para entender lo que estaba pasando, ya que de vez em cuando veía movimiento de peces en el río y delante mía. Llegué hasta a dudar de mis capacidades y del engodo. Pero un poco antes de ir a comer, decidí hacer lo que tenía que haber hecho al llegar. Cuando he sondeado la zona de pesca, me olvidé de sondear la izquierda y la derecha del puesto!! Y eso, amigos míos, ese pequeño detalle, ha hecho toda la diferencia. Al sondear la zona a mi derecha, verifico que tengo una poza con 4 metros de profundidade!! Y yo estaba pescando a unos 2,5 metros toda la mañana!! Las zonas con pozas, son las que retienen la comida durante más tiempo, y los peces van a esos remansos en busca de ella porque las conocen perfectamente. Cebé solo con un puñado de maíz y he puesto la caña en acción de pesca en esa nueva zona! No pasaron ni 5 minutos y la tenía la primera picada!!! Y tiraba de lo lindo!!
Los que no pescáis con caña enchufable no podréis entender esto, pero las sensaciones que te trasmite esta técnica de pesca es insuperable! La potencia que despliega una buena carpa y la incapacidad que tienes al no tener un carrete para dar hilo al pez y apenas poder rezar y confiar en la goma que tienes al otro lado de la caña, es algo que solo puedes sentir cuando lo vives!! Después de mucho, pero mucho tira y afloja he podido hacerme con la primera captura antes de la comida. Un bonito carpín que pasaba los dos kilogramos!! Ya podía ir a comer tranquilo.
Después de comer, estaba ansioso para saber sí esa picada había sido casualidad, o había dado con la tecla!! Un buen cebado y a poner la veleta en ese nuevo sitio. Pasó la primera hora sin novedad, y aunque hacía buenas pasadas y retenciones para darle la oportunidad a algún pez más tímido no conseguía esa segunda picada. Quizás no os he comentado el calor que hacía, jajajajajajajaaaa... pero a las cuatro de la tarde se podían freír huevos encima de mi caña!! Lo sabía porque las libélulas que intantaban posar en cima de la caña, tardan una décima de segundo en darse cuenta. Pero finalmente llegó ese momento tan esperado, así que la sombra empezó a ocupar esa zona cebada, tuve dos picadas, una que no conseguí calvar y otra que clavé pero se soltó. Y finalmente vino la difinitiva!! Se sabe cuando el pez es grande, porque no pica, simplemente te hunde la veleta y sigue su camino. Clavé con ganas!! Y la arrancada fue brutal!! Tuve que añadir lo que me sobraba de enchufable para poder controlar la dirección en que iba, pero daba igual, hacía lo que quería y solo me quedó rezar y esperar que se cansara antes de meterse en las espadañas o algún tronco sumergido. Lo único que podía hacer era intentar mantenerla en el medio del río y esperar que se cansara. Esto duró unos vinte minutos que para mi, parecían horas!! Finalmente conseguí que se rendiera y entró en la sacadora una belleza henareña que pasaba de los tres quilogramos tranquilamente.
Y esa fue la última captura, es cierto que podía haberme quedado más tiempo, porque seguro que al entardecer me hubieran entrado más peces, pero uno tiene que saber cuando pescas para divertirte o para sufrir. El calor se hizo tan insuportable que teminé con la reserva de agua que tenía y sin agua yo no pesco. Así que terminé la jornada y ya tengo otro puesto para poder pescar. Espero que os haya gustado el relato y hasta una próxima jornada. Cuidaos mucho!!
EL VIDEO: Algunas imagénes de la jornada.
REFLEXIONES: La pesca es quizás el único deporte que te hace sentir que eres insignificante en relación a la madre de todas las cosas. La naturaleza!






No hay comentarios:
Publicar un comentario