Después de cargar con todo el material que conlleva pescar al carpfishing y lo necesario para pasar la noche, finalmente llegué al puesto en lo cual había pensado hacer la sesión. Pero la naturaleza ya me había preparado una sorpresa!! El viejo árbol que me acompaño durante más de 30 años de jornadas en el río Henares. Se había rendido y había muerto, con tan mala suerte que cayó justo en la zona en que suelo pescar. Pufffff... más de una hora dando vueltas y mirando todas la perspectivas y hasta pensé en cambiar de puesto. Pero volver a cargar con todo me hizo desistir. Había que buscar una mejor solución al desastre y adaptarse a lo que la naturaleza me había dejado. Así que decidí montar y pescar allí, teniendo en cuenta que se tuviera picadas, seguro que perdería algún pez en ese bendito árbol. Pero como dice el refrán, el que no arriesga...
Lo que más me preocupaba eran las peleas, estoy muy acostumbrado a pescar por la noche, pero en el mar. En el río es todo totalmente diferente y más en el Henares! Un río pequeño con poco caudal y muchos obstáculos donde los peces se pueden meter en segundos. Y ahora tenía otro justo en el medio del paso para subir la corriente. He podido comprobar la dificultad de sacar un pez en esas condiciones justo después de cenar. Estaba tomando un café tranquilito solo acompañado por el ruido de la naturaleza y me acordé de grabar un pequeño video de las cañas en acción de pesca. Fue entonces que me he dado cuenta que uno de los pelicanos estaba abajo!! Una picada trasera y la alarma no había sonado. Dejé el café en el suelo y cogí la caña muy suavemente, empecé a recoger hilo porque podía ser un tortura. Entonces sentí el peso y clavé!! La arrancada fue brutal!! El pez esta preso pero tranquilo hasta que he dado el tirón, vaya carrera hacía la otra orilla y luego directo al árbol!! Me cago en... La pelea duró apenas un par de minutos, después fue el sufrimiento de saber que estaba allí pero no podía sacarla. Después de esperar unos minutos he decidido romper. Me estaba pasando lo que temía. Esto volvió a pasar a las cuatro de la mañana con el mismo resultado. Puffff... que rabia y que impotencia, sabía que eran peces grandes, ya que no los podía frenar y no tenía más remedio que dejarlos subir la corriente y rezar que no se metieran en el árbol, pero como no podía verlos, lo inevitable pasaba. Así llegué a las cinco de la mañana, lleno de sueño y con un disgusto que no veas. La ultima que perdí era realmente grande, sentía el peso y el conocimiento que tengo de las peleas me decía que era un autentico tren.LA PRIMERA CAPTURA: Pero mi momento tenía que llegar y finalmente sobre las cinco y media la caña de la izquierda volvió a arrancar por segunda vez!! De esta vez no le he dado ninguna tregua!! O rompía durante la pelea o salía!! Después de un rato de nervios he podido alejarla del árbol y cansarla para meterla en la sacadora!! No era un monstruo, solo pesó tres y medio, pero me había quitado el bolo y eso es mucho, para alguien sin experiencia en la pesca nocturna en un río como el Henares.
















































